Por M.A.M.
La pregunta acerca de ¿qué es el bien y qué es el mal? se remonta desde la existencia del ser humano... El temor de no saber si somos lo suficientemente buenos o si somos demasiado malos, nos atormenta constantemente.
Por M.A.M.
La pregunta acerca de ¿qué es el bien y qué es el mal? se remonta desde la existencia del ser humano... El temor de no saber si somos lo suficientemente buenos o si somos demasiado malos, nos atormenta constantemente.
Por V.C.
La autoestima es la denominación del amor
propio, es la percepción emocional profunda que las personas tienen de sí
mismas. Elegí este tema porque
me parece muy importante el amor propio.me parece un tema del cual debemos
hablar sobre ello,el amor propio es algo de lo que sufren varios
adolescentes,basicamente es la evaluación perceptiva de nosotros mismos.Para
ello, analizaremos los elementos que componen una autoestima bien definida,
además, se evidenciaran datos concretos, desde el punto de vista de expertos
que han obtenido grandes logros y conocimientos en dicho tema.
Desde los primeros 5 o 6 años de crecimiento,
el ser humano, en su etapa de formación, empieza a establecer un concepto de
como nos ven nuestros mayores (padres, maestros, compañeros y amigos),desde ese
momento los mayores empiezan a hacer comentarios sobre el cuerpo o personalidad
del niño. Nosotros empezamos a moldear nuestra personalidad en el ambiente
familiar,transmitiendo
los valores y normas adquiridas dentro de éste contexto.
Es de esta forma como el amor propio se
convierte en una base fundamental en el ser humano para relacionarse con los
demás y para sentirse satisfecho por su comportamiento adecuado y logros que ha
obtenido. Con ello tal como lo expresa Nathaniel Branden: “Los logros
productivos son una consecuencia y expresión de salud y autoestima”. Es aquí donde se puede hablar de una
autoestima bien definida.
En la actualidad, muchas de las heridas emocionales
que tiene una persona producidas en su niñez, pueden causar trastornos
psicológicos emocionales y físicos, y producir dificultades en la vida de las
mismas (conflictos serios en el trabajo, disminución de la energía y de la
capacidad creativa, relaciones matrimoniales desastrosas, no poder hacer amigos
o conservarlos, poco entendimiento con las hijas e hijos). Además, obstaculizar
las decisiones que se tomen en situaciones que lo ameriten.
Partiendo de esto, se crean todo tipo de
inquietudes en relación con los conflictos que muchos individuos aún luego de
muchos años guardan dentro de su ser, se convierten en un elemento vital para
su desempeño diario como el mismo corazón, pero es en este momento donde juega
un papel importante el entorno en donde éste se encuentre y ¿Por qué no el más
cercano o sea, la familia?.
En conclusión, una autoestima bien
fundamentada y con bases sólidas en la familia, permite enfrentar la vida con mayor
confianza y tranquilidad y refleja, de esta manera, ante una sociedad dispuesta
a cualquier tipo de cambios un ser humano más seguro de sí mismo y encaminado a
unas metas claras en donde el miedo y la inseguridad hagan por fin parte de su
pasado.
Primero me gustaría comenzar con una pregunta
que muchos de nosotros puede llegar a plantearse, ¿lo bueno y lo malo depende
de las acciones que nosotros hacemos?
Yo creo que en cierto punto sí, depende de
nosotros, depende de la situación y la manera en que respondamos ante eso,
depende de la reacción que tengamos en ese momento. No todo lo que nos sucede depende de nosotros, no lo
que nos pasa debe ser bueno, ni tampoco debe ser malo.
Lo que nos rodea, también es parte de nuestra
vida. Siento que si cambian las cosas, las personas, las situaciones que están
en nuestro alrededor, cambia totalmente.
Todo cambia, día tras día.
Pero ahora... ¿qué es lo bueno y qué es lo
malo? Voy a responder desde mi punto de vista; muchas otras personas pueden
tener diferentes opiniones y diferentes puntos de vista, ya que como dije
antes, cada uno tiene una vida distinta a las demás. El yin y el yang (Es un principio filosófico y
religioso que explica la existencia de dos fuerzas opuestas pero
complementarias a la vez) me parecen una buena representación para responder
a esta pregunta.
Siento que lo malo son aquellos errores que
cometemos, que a veces, no nos damos cuenta; otras veces sí pero no hacemos
nada para arreglarlo y hay veces que realmente debemos o queremos arreglar ese
error porque necesitamos solucionar las cosas.
Muchas veces, hay momentos en la vida que
cometemos un error al que luego nos arrepentimos profundamente, como pelearnos
con alguien cercano a nosotros, un amigo/a, un familiar o simplemente una
persona especial.
Lo bueno, son todos aquellos momentos en los
que nos sentimos realmente bien con las acciones que hacemos, con las personas
que están alrededor de nosotros, cuando nos sentimos muy bien. Siento que
muchas veces, esto trae mucha felicidad, pero... ¿si alguno de nuestros
recuerdos buenos y felices se llega a convertir en un recuerdo malo y triste? Esta pregunta me hace pensar que tal vez el
bien no puede existir sin el mal y que el mal no puede existir sin el bien.
Por eso mismo lo represento con el yin y el
yang. Se dice que la tristeza puede ser
el primer paso a la felicidad o viceversa, que la felicidad puede convertirse
en tristeza.
Por eso, lo bueno y lo malo, siempre se van a
complementar y equilibrar como el yin y el yang. ☯
Por J.S.
En ocasiones, me he encontrado
haciendo chipa que, a menudo, cocinaba con mi abuelo, reproduciendo lo que él
me enseñó.
Mi abuelo ya no está físicamente,
pero se presenta en mi vida con frecuencia. En un principio, me afligía o me
parecía insólito, pero con el paso del tiempo y la continuidad se me ha ido
convirtiendo en una forma de entender la muerte. Como dijo el escritor venezolano
Julio Túpac Cabello: “No importa lo que de la muerte podamos prefigurarnos o
no, lo que científicamente se conozca o desconozca, la muerte ocurre”
Gente fundamental en nuestra
vida, amada y entrañable se va físicamente para siempre, y ese dolor que nos
mueve de arriba abajo, a todos nos atropella. Y nadie te cuenta, como parte
natural de la vida, que eso ocurrirá.
He sabido, como la mayoría, sobre
anécdotas de personas que han tenido experiencias con personas cercanas o
desconocidas y que se comunican con ellas estando fallecidas.
Algunas de estas experiencias nos
parecen cuestionables, pero otras resultan irrefutables, por la naturaleza de
su relato.
Esto sucede con Elizabeth Baralt,
quien ha escrito el libro “Amar más allá de la vida: carta a mi hijo, quien
murió para enseñarme a vivir”. En él Elizabeth cuenta que antes de morir, y
luego de una crisis asmática que lo mantuvo al borde de la muerte, su hijo
mayor le confesó que había estado en un lugar muy bello, tan bello del que no
quería regresar. Un tiempo después, luego de otro ataque de asma, la muerte se
lo llevó y le envió un mensaje a su hermano menor, por otros medios.
Estas son experiencias muy fuera
de este mundo para las que tenemos muy pocas herramientas para cuestionar o
pensar que en realidad no sucedió.
Pero a mí, no me suceden cosas
así, no tengo poderes ni él me transmite cosas en lenguajes inesperados.
Mi abuelo, simplemente, está
allí, acompañándome, y yo, simplemente, lo noto.
Me viene a la cabeza y hablo con
él, porque algo cotidiano me lo recuerda, porque me enseñó algo y al volverlo a
hacer los reproduzco. Él no se fue de mí, se fue de la vida, y eso por momentos
me genera una profunda e infinita tristeza. O a veces, como les sucede a
muchos, se me olvida que ha muerto. Es triste, pero la del olvido soy yo.
Hasta que se transforma en la
ausencia más presente en mi vida.
Por C.R.S.
Una vez escuche decir que “Te
quiero” y el “Te amo” no eran sinónimos, sino
antónimos, el “Te quiero” lo pide
todo, el “Te amo” lo da todo y de
eso se va a tratar el ensayo “El amor”.
El amor se puede ver de muchas
formas, amor de hermanos, amor de amigos u el amor familiar. Los humanos somos de las especies más
avanzadas, pero de alguna forma
somos menos inteligentes que los animales,
inteligentes emocionalmente, los
pingüinos son fieles a su pareja hasta la muerte, los cisnes eligen una pareja de por vida y los humanos
traicionamos la confianza a la persona que decimos que amamos.
El ser humano emocionalmente
hablando, puede llegar a ser muy
dañino, sabemos que puede lastimar
a otro pero no nos importa, podemos jugar con los sentimientos de otro y nos
sentimos “superior” a esa persona, pero
si juegan con nuestros sentimientos son crueles.
A veces nos queremos sentir
amados y estamos donde no nos corresponde. Como dijo Walter Riso “El amor no se
pide ni se implora se da, se
recibe y punto. Un amor que se
exige y se suplica es un atentado al amor propio''. O como dijo Enrique Rojas “La felicidad no es posible sin el
amor”. Otra linda frase de Rojas
es, “Amar a otra persona es desearle lo mejor, mirar por ella, tratarla de forma
excepcional, darle lo mejor de nosotros.” Es lindo sentirse amado y amar pero…primero
hay que amarse a uno mismo para amar de la mejor forma y tener responsabilidad
de lo que hacemos y de lo que decimos porque podemos lastimar. En conclusión, para poder amar, primero hay que amarse a uno mismo, aceptarse
tal como es uno mismo y ser feliz con uno mismo. Encontrar a la persona que vos sientas que es indicada y te haga
sentir bien y cómoda que te haga sacar la mejor parte de vos misma porque todas
las personas merecen a alguien que las traten bien y que las apoyen en todo y
nunca te dejen solo y lo mas importante te hagan sentirte cómoda o cómodo, bien
y feliz.
Por E.A.
Expresar los que sentimos, para algunos, puede ser un
desafío. Esto es algo con lo que suelo convivir la mayor parte del tiempo:
guardar lo que siento para mí misma y seguir como si nada pasara.
El hecho de no expresar lo que sentimos muchas veces se debe
al miedo al rechazo, miedo de decir
algo y que el otro crea que somos “raros”; que no tomen en cuenta lo que
aportamos o que minimicen lo que sentimos.
Sin embargo, estos sentimientos y/o emociones reprimidas
siempre encuentran una manera de manifestarse, lamentablemente lo hacen
lastimando y confundiendo a nuestro cuerpo, ya que “las emociones afectan a todo
nuestro organismo; nuestro cuerpo lucha por nuestra supervivencia y está
tratando de mantenernos seguros en todo momento”. Creemos que ocultando
lo que sentimos es mejor, pero nos hacemos más daño.
Según la psicóloga María Súnico:”Puede suceder que dichas
emociones persistan, que empeoren -es decir, que tengan más intensidad,
frecuencia o duración-, o que empecemos a manifestar conductas desadaptativas
para intentar neutralizarlas. Estos comportamientos pueden ir desde la rumia
(darle vueltas una y otra vez a lo mismo) hasta estrategias de evitación
(alcohol, drogas, medicación...)”.
Para evitar que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente
sufran, debemos aceptar eso que sentimos, esas emociones que están ahí aunque
queramos sepultarlas en lo más profundo de nuestra mente, Súnico dice “La emoción aparece, pasa, puede que golpee
(a veces duele), pero siempre termina desapareciendo”.
Bibliografía:
Por L.C.
Por J.M. Los “casi algo” son esas relaciones donde uno de los dos suele salir lastimado emocionalmente, porque accede a perder para que ...